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Tomás Cano y Francisco Consuegra

Tomás Cano y Francisco Consuegra

Representativos a más no poder de La Mancha toledana, su historia de la Guerra Civil define a la perfección aquella tragedia insondable. Y es que la vida del matrimonio formado por Tomás Cano y Francisca Consuegra, naturales de la villa de Camuñas, condensa en sí misma el increíble cambio experimentado en el medio rural español. De haber recibido nueve olivos en herencia, trabajar tierras de renta con la yunteja de mulas hasta la extenuación y un casorio marcado por el singular rito, ya desaparecido, de que cada contrayente lo celebraba por separado, pasaron a experimentar crecientes mejoras en el nivel de vida y una vertiginosa y extraordinaria mecanización del campo: sus hijos cuentan hoy con ciento sesenta olivos y tierras regadas a base de placas solares controladas por ordenador. El hecho de que Tomás no pudiese ir a la escuela no fue obstáculo para que, a lo largo de su vida, cultivase un verso libre y espontáneo.

“¡Si no hace falta tener mucho! Con comer y vivir regular, ya está. ¡Lo demás para los tragones!”

Foto cedida por la familia.