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Paulino Córdoba Urizar

Paulino Córdoba Urizar

Es heredero de los viejos ‘gancheros’, aquellos esforzados marineros fluviales que bajaban la madera serrana por el Tajo hasta Aranjuez. Pero Paulino Córdoba, ‘Pedro’ para todos los vecinos de la localidad conquense de Priego, cambió el transporte a lomos de almadías, río abajo, por las camionetas y los camiones: en la famosa Ciudad Encantada se afanó talando pinos y conduciéndolos a las antaño numerosas fábricas madereras de la capital provincial. Del acarreo de árboles pasó después al de mimbre, el oro rojizo de esta comarca, y después al de personas, con un coche de línea atestado de gallinas y vecinos con sacos de patatas y legumbres que iba sembrando de piezas una carretera que era un puro bache. Hoy se duele, ante todo, del extremo abandono –puros desiertos demográficos- en que ha caído ésta y otras amplias áreas del centro peninsular.

“Yo les diría a los políticos que se dieran una vuelta por estos pueblos a ver cómo están… Pero sin el coche oficial, ¿eh? Andando, andando”.

Foto cedida por la familia.