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Crispín Arregui y Justa Oregui

Crispín Arregui y Justa Oregui

El acontecer diario en un caserío vizcaíno, con sus alegrías y sus penas, queda perfectamente condensado en el relato vital de este matrimonio bien avenido. Crispín Arregui y Justa Oregui residen entre Garai y Berriz y en la tertulia que el viajante mantiene con ellos van hilvanándose las notas distintivas de estas vidas esforzadas: la trashumancia a la costa cantábrica, los encuentros con algún ‘fugado’ que se escondía en el monte tras la guerra civil, la obstinada cerrazón de algunos personajes ante la llegada de las innovaciones de la vida moderna… Y siempre la palabra dada, el apretón de manos como principal divisa y sello de honestidad.

“Pero, y la gente con palabra, ¿se ha muerto toda? ¿No queda ni uno?”

Foto: Akaitze Kamiruaga